Una maratón se corre con los pies, te lleva la cabeza y acabas con el corazón

Si quieres correr una maratón es el momento de potenciar tu enfoque psicológico ante la prueba.

Para conseguir este objetivo, lo primero que hay que hacer es una reflexión. Tómate unos segundos para responder a las siguiente cuestión: ¿qué es lo que te gusta de correr la competición o la actividad física?

Este es el punto de inflexión del que me gustaría que partieras. Ten en cuenta la respuesta que has dado y toma conciencia en qué te has centrado más hasta el momento.

¿Qué consecuencias pude tener sólo correr para competir? Pues, son varias. Por ejemplo, una de ellas, es que si sólo te centras en el día de la competición y ese mismo día, tan ansiado, empiezas la carrera sin tener buenas sensaciones la Cabeza empezará a funcionar con pensamientos interferentes tipo: “debería ir más rápido o “con este tiempo no voy a conseguir mi objetivo”, etc.; por lo que, tu Corazón lo llenas de frustración e impotencia disminuyendo tu potencial. En otras ocasiones, una de las consecuencias de centrarse sólo en la competición es la falta de motivación para salir a correr en el día a día, sobretodo, si dista mucho del evento o ya ha pasado y las condiciones meteorológicas son adversas o tus amigos con los que frecuentas el entreno no pueden ir ese día.

Un corredor de fondo experimentado sabe que va a pasar por momentos difíciles y ha de convivir con ellos aprendiendo superarlos con su enfoque psicológico, el autocontrol emocional y en muchas ocasiones con auto-arengas.

En todo corredor existen dos tipos de motivaciones: la Intrínseca (interior) y Extrínseca (exterior). La Intrínseca, se basa en las auto-recompensas como la superación personal. La Extrínseca, se basa en recompensas externas como puede ser el prestigio o los premios. La motivación más duradera es la Intrínseca. En los corredores profesionales es necesario una buena combinación de ambas.

Pero, recuerda: “El día de la competición sólo es un día pero la preparación para la maratón conlleva meses y en ocasiones años”. Entonces, vuelve a reflexionar: ¿cuándo quieres empezar a disfrutar corriendo el día de la prueba o desde hoy? Sí has dicho desde hoy, toca enamorase de la actividad física, de las sensaciones, de tu ritmo, de tu compañía en los entrenos, de la lluvia, el frío, acepta todo como un ser afortunado que disfruta corriendo. Incluso puedes llevarlo a tu vida en general haciendo esta pregunta ¿vives para las metas o para los procesos? Para las metas, cuando tengas trabajo, cuando el trabajo se ha fijo, cuando compres la casa, tengas un niño, los niños crezcan o quieres ser feliz ya, mientras haces tu vida. Para qué esperar para ser más feliz. Ponte las zapatillas y sale a correr. Siente la libertad del corredor. Enamórate del proceso de la vida. Te toca enamorarte de correr. Aprende a correr con los pies, la cabeza y el corazón.

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